(Adaptación de "Momentos en familia" escrita en 2009)
Pasaron años. La mitad de media vida.
Pasaron días. Historias, cenas y huidas.
Murmullos del pasado y el futuro entre comida.
Y al pasar, cuando ni la entrega, ni el tiempo,
ni los idiomas ponen límite,
como si de ayer estuviésemos hablando...
Se encontró el momento.
Se encontró para recorrer esas vidas
como el cauce ondulado del río
que se mueve entre desniveles.
Tras el aperitivo y el champagne;
tras los recuerdos de una lucha que no acaba;
tras las teselas sobre madera;
tras la madera que sujeta las velas;
sobre la madera que lo contiene todo;
tras la felicidad del baile
bajo las bombillas de colores;
tras la sorpresa bien guardada;
tras el preciso objetivo de la cámara
que recorrió primero los jardines y después el valle
para terminar en la ciudad;
tras los recuerdos de las melodías...
evocamos la mitad de media vida
y un cuarto de nuestra alma.
Recuperamos el gen heredado
de las canciones sin patria
y nos atrevimos a entonarlas;
nos elevamos a la compañía del cariño en la distancia.
Esperamos el momento de la magia,
construida con la lengua de las cartas.
Llegó cuando el frío de la oscuridad
se agita sobre los tejados grises
en los que, valiente, se desliza
un alma generosa y entregada.
Nos alcanzó sin remedio
cuando la noche se arrima sin descanso
aunque todos empujemos para frenar su salida.

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