El contorno azul
surcado
por sus palomas blancas
como deseo de paz,
enmarcan la postal
del nuevo año
compuesta
por los dos rostros de Jano:
blancos,
definidos por líneas negras:
expresión del inicio,
del final
y de la transición:
el hilo
que siempre los unirá.
El rostro mayor,
casi viejo y barbudo,
es la careta
del año que termina,
retirada por las manos
del joven que comienza.
El rostro reciente
se descubre
en una sonrisa
optimista
sobre un fondo
gualda y rojo
en el exilio
lleno de nostalgia
y marcado por el mil
novecientos
cincuenta y tres.
El marco azul
rodea la postal,
surcado
por las palomas blancas
de la paz
como deseo
de un futuro de felicidad.

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