lunes, 3 de noviembre de 2025

La misteriosa imagen de Lisa.

 






A punto de cumplir mis seis décadas

sigo la larga fila 

empujado por la multitud

que me conduce a contemplar

 un busto de seis siglos de historia,

colocado en la sala seis

 frente a cientos de cámaras

y tras un grueso cristal 

que rompe el Arte. 


Lisa, sentada en el sillón

 sobre el que posa sus brazos, 

despliega su enigmática sonrisa,

 en la que distingo una gota de amargura

mientras atrae mágicamente mi atención. 


Casi misteriosa

 nos aproxima a la realidad

con un tono impasible

 que no oculta el pulso de su garganta. 

Sus ojos muestran un brillo real

en concordancia

 con los sutiles detalles de su rostro. 


El significado velo contacta con el aire

para tomar forma 

dentro de una atmósfera de niebla

que difumina los perfiles en sfumato

y culmina la inmersión

 en los óleos que imitan la naturaleza. 


Y tras la "alegre y jovial", 

un paisaje azul transparente

que más allá de su profundidad

vuelve a la incongruencia 

entre derecha e izquierda,

entre la tierra y el agua.


Contradicción 

de la sonrisa y su punto de amargura. 

Contradicción

 en las dos partes del paisaje. 

Contradicción 

entre la niebla de la técnica

 y la carne real de la imagen. 

Contradicción

 en la tabla única

de un genio único

 sin el ambiente para la "contemplación".

 Anti-Arte.






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