lunes, 28 de julio de 2025

La muchacha en la ventana.

 


Imagen que rebosa de realismo
la sencillez y la inocencia
de la chica de espaldas 
con los pies pequeños;
modelaje doméstico en Cadaqués,
 ocio familiar
que penetra en la intimidad.

Anna se apoya sobre la ventana,
que sirve de conexión
con el paisaje enmarcado y reflejado
en el solitario batiente derecho;
aunque nos hace pensar
en qué medida conecta también
con el mundo de su imaginación.
¿Mente consciente?
¿Sueños en la contemplación?
¿Lo uno, lo otro o los dos?

La mirada se asoma al puerto.
La meditación se llena
con suspiros de sabor a sal;
mientras, a través de las cortinas,
se filtra el mar
con la salada caricia de la brisa,
para hacerlas volar,
para penetrar en su cuarto sin sombras,
para perfilar con soltura
la caída de su vestido.

Tela azul.
Agua azul.
Aire azul.
El mar refleja el cielo.
El mar marca el trazo fino
de los bordes de su silueta femenina.
El mar difuminado por la presencia
de las olas al fondo,
con las que parecen confundirse
como extensiones del agua
 en movimiento,
los rizos de su pelo.

Como la tela cae hacia abajo
sobre su cuerpo,
el oleaje resbala hacia arriba
sobre su ondulado cabello.

Uniformidad cromática del realismo
en la parte del mundo
que sus ojos capturan para nosotros,
junto al vasto inconsciente
que se sumerge
 en la parte de su visión y su pensamiento
que aún hoy no conocemos,
pero en el que también nos envuelve.



miércoles, 23 de julio de 2025

La pajarera de la Reina

 

Detalle de la Pajarera de la Reina Nefertiti.
"Historia del Arte", Salvat, 1981, Barcelona.

En la base cañaverales;
donde las altas membranas rosáceas
como llamas entrecruzadas
abrazan la calidez
de una decoración paradisiaca;
se ha abierto la flor de loto
para iluminar de azul celeste
la cortina de verdor.

Poesía pictórica y realismo
para una sinfonía vegetal
que oculta finos matices.

Flexibles tallos coronados
por el vuelo de pájaros
que intentan escapar del cazador.

Ágiles plantas exuberantes
cuyas pesadas corolas
les obligan a encorvarse
graciosamente,
entre el hechizo de colores
de un pantano insensible
al drama del animal.

Martín pescador en blanco y negro
que con el pico, ignorante,
remueve el agua del estanque.
Entre una naturaleza estática
de flores enmarañadas
se evoca la animación y el rumor 
de una espesura que es el refugio ideal.

Fondo negro en ramilletes de gramíneas
como tapices de flores;
y lejos, fuera de nuestra vista,
una paloma de azul
con cola de pavo real
incuba sobre un nido de coral.

Poesía y realismo
de un raro expresionismo
de tonalidades degradadas
 de pastel
en el misterioso
arte egipcio.

El cambio que no quiero: años pasados.

  Cuando pensábamos, confiados,  que los oscuros años ya nunca volverían, Joaquín deshojaba una adivinanza que provocaba la risa de los pres...