Fría humedad
en las palmas de las manos
que tocan las entrañas de la Tierra;
para retroceder al principio,
para avanzar hacia el final;
para acariciar a la Madre
y conversar con sus Hijos.
Siluetas de la siniestra
como firma en rojo,
negro y blanco.
Huellas
que han dejado
en la espera del refugio;
que han dibujado
en su viaje de ida y vuelta;
que sus cachorros
ofrecen en rojo
para la vida
y en negro
para la muerte.
Lienzos de piedra
para llenar
de deseos y colores,
que un día contemplarán
mirando hacia atrás
en una línea del tiempo
y de emociones.

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