miércoles, 25 de septiembre de 2024

Los Trazos de la Historia: "Instrumento de guerra para las conciencias".

 




Máxima expresión del caos

entre miembros dislocados,

amputados,

impregnados 

del polvo gris que mancha

de un oscuro color ceniza

casi todo.


Cortada

la pierna de la Mujer arrodillada

que arrastra sus heridas

mirando hacia la luz de la Esperanza.

Desmembrado por el suelo

el Caído,

quien aún sujeta la espada rota

en la reciente lucha;

pisoteados están sus miembros

por el Caballo herido,

que imbuido de una tenaz resistencia,

aguanta en pie luciendo 

la lanza mortal de su costado;

aún tiene aliento para amenazar

con su lengua afilada

a la potente fuerza destructora.


Máxima expresión del sufrimiento

en los rostros cruelmente desencajados

por la amenaza mortífera del pasado,

del presente, incluso del futuro

-pues hasta la paloma

está escondida,

oscura y malherida-.


En un extremo,

el dolor de la pérdida inocente

que una Madre recoge entre sus brazos

mientras pide el auxilio no correspondido

de un oscuro retrato Bovino amenazante.

Al otro lado, desesperada,

está Encerrada

la angustia entre paredes;

abierta la ventana

grita, implora, suplica,

como retrato vivo de la desolación

de quien afronta 

el drama de la muerte

entre las llamas.


Y entre los restos de la tragedia,

entre la destrucción implacable y criminal,

pocos signos de la desolada y frágil esperanza.

Solo la Flor sujeta junto a la rota espada;

solo la Luz que la Mujer asoma

por el vano del muro

como un débil Quinqué

junto al Ojo de Luz  opresivo y vigilante

que ilumina la escena 

como anuncio del final del desenlace.


Máxima expresión del caos,

del sufrimiento.

Mínima expresión de la esperanza.

Pero siempre la imagen

que fue y será:

instrumento de guerra

proyectado en las conciencias.


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